viernes, 24 de diciembre de 2010

Por fin

Ayer fuimos por primera vez al  huerto. Me encanta verlo ahora, no como un terreno vacío, sino como la posibilidad de un vergel verde cuando llegue la primavera y el verano.






De momento no está vacío, unas desangeladas ramas prometen ser una parra verde más adelante cuando los rigores del invierno queden atrás.


Y tampoco estamos solos, aunque no todas las vistas sean bonitas, y tengamos sobre nosotros unas horribles torres de alta tensión, sus habitantes nos harán compañía durante los próximos meses. Ya no me sorprende que no emigren, y que en lugar de volver hacia febrero, espero que con nuestros primeros brotes verdes, ahora que tan de moda está la expresión, pasarán con nosotros este invierno. Quizá veamos a sus polluelos más adelante.




Aunque tendré que dedicar mi tiempo libre en aprender, espero que las entradas futuras hablen de recolecciones y nuevas plantaciones y que el verde sustituya al marrón de la tierra lo más pronto posible

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